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- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - 2010-01-21 | [This text should be read in espanol] |
Erase un muchacho pueblerino, nacido en un rancho de 30 almas en los Altos de Jalisco, a quien Dios dio el don de la pintura. Como era muy pobre y qued贸 hu茅rfano, fue a la cabecera municipal en donde se emple贸 como pintor de fachadas y ayud贸 en la decoraci贸n de templos. A temprana edad revel贸 su exquisita habilidad con los pinceles.
Sin embargo no ganaba lo suficiente para mantener a sus hermanos y a su madre, as铆 que la madrugada de un d铆a de mayo sali贸 a pie a la estaci贸n de Santa Mar铆a para tomar un tren a la capital del pa铆s en donde se coloc贸 como pintor de anuncios en una empresa cervecera. Ah铆, de sol a sol y de jornada en jornada, se ganaba la pitanza. Pero como terminaba dos cuadros en lo que sus compa帽eros confeccionaban uno, pronto se granje贸 enemistades y envidias. Un d铆a la caterva de d铆scolos del taller urdi贸 un plan para deshacerse del talentoso pero inc贸modo e ingenuo provinciano. Le dijeron que en Guadalajara el Ayuntamiento hab铆a publicado un bando para pintar las fachadas de todas las casas de la ciudad y por lo tanto hab铆a trabajo abundant铆simo para pintores de Jalisco. La oportunidad de regresar a su tierra, ganar dinero y ver a sus hermanos aceler贸 el coraz贸n del joven y lleno de emoci贸n dio las gracias a sus compa帽eros, quienes lo acompa帽aron a la estaci贸n de Buenavista a tomar el tren. Y no s贸lo eso: le prepararon su equipaje, sus pocas pertenencias, en una caja nueva de cart贸n atada con un mecate. El muchacho les dio las gracias con l谩grimas en los ojos y parti贸 a su tierra. En Guadalajara se enter贸 de que el bando era una mentira y en la caja de cart贸n encontr贸 papeles y trapos viejos. Entonces comprendi贸 la verdad. De la estaci贸n de ferrocarril parti贸 a Jalostotitl谩n a pie, porque no llevaba ni un cobre en la bolsa, y por el camino pint贸 algunas fachadas y bardas para comer. Nadie recuerda ya el nombre de aquellos j贸venes corro铆dos por la envidia que se deshicieron del chamaco provinciano, pero es muy probable que a ellos deba la pintura sacra mexicana la carrera de uno de sus m谩s altos exponentes: Rosal铆o Gonz谩lez Guti茅rrez, Chal铆o, nacido el 30 de agosto de 1892 en el rancho La Mesa, cercano al antiguo pueblo de indios de Teocaltit谩n de la municipalidad de Jalostotitl谩n, en el hermano estado de Jalisco. Jalos, como le llaman con cari帽o los habitantes de aquella parte del pa铆s, fue fundado en 1544 por Fray Miguel de Bolonia. El nombre (con 鈥渏ota鈥 o con 鈥渆quis鈥 proviene de las palabras nahuas Xalli, que significa 鈥渁rena鈥, ostotl, que significa 鈥渃ueva鈥 y tlan, que se traduce como 鈥渓ugar donde abundan las cuevas de arena鈥. En Jalos se coloc贸 como ayudante del pintor Federico de la Torre quien, con el alarife Ram贸n Pozos, decoraba el santuario de Guadalupe y Templo del Sagrado Coraz贸n. De ah铆 sali贸 a la capital en donde corri贸 la aventura que he relatado y regres贸 al pueblo para establecerse de por vida. En 1912 cas贸 con Mar铆a Cornejo quien, dice el relato de su vida, 鈥渇ue la fiel compa帽era en su vida laboriosa y le cerrar铆a los ojos en el momento de su muerte鈥. Mar铆a y Chal铆o no tuvieron hijos y adoptaron a una ni帽a, Francisca, quien lo recordaba as铆: 鈥淓n su trabajo era muy met贸dico: a las nueve de la ma帽ana ya estaba desayunando, despu茅s de ir a misa de 7 u 8. Al terminar se sub铆a a trabajar, bajaba a las dos a comer y despu茅s se tomaba una siesta. A las cuatro ya estaba otra vez en su estudio, y a las 6:00 bajaba, se arreglaba, se iba a una peluquer铆a que estaba a la vuelta de su casa鈥. Debemos a la Editorial Acento y a la lente de un sobrino veracruzano de Chal铆o un espl茅ndido rescate iconogr谩fico de la obra del notable pintor jalostotitleco. Y apuntes sobre su vida y obra a las plumas de Alfredo Guti茅rrez, Jos茅 Antonio Guti茅rrez Guti茅rrez, Francisco Javier Ibarra, Juan de Jes煤s Fuentes, Alfredo Guti茅rrez y No茅 Mota Plascencia, de cuyos art铆culos cito indistintamente. El sobrino de Chal铆o, Ramiro Gonz谩lez Mart铆n, ingeniero civil de profesi贸n, me recuper贸 la pista de este artista cuyo nombre conoc铆 por mi abuelo Miguel, el menor de un clan de pintores y yeseros apodados los pel铆canos por frentones, prognatos y rijosos. Eran tambi茅n originarios de Los Altos y 鈥渃on un compa鈥 decoraban templos en todo el pa铆s. Un compa. Esa fue la clave. Un igual. Otro pobre. Un jodido m谩s... pero tocado por la gracia de Dios, instrumento rudos y torpes en casi todo menos para reproducir en lienzos y muros delicadas im谩genes de santos y v铆rgenes. Chal铆o aprendi贸 a m谩s o menos leer y por su mente nunca pas贸 la idea de que pudiera inscribirse en alguna academia de pintura, ni en Guadalajara y menos en la capital, en donde ya vimos c贸mo le fue. Fue siempre modesto, generoso, incansable y profundamente religioso. Lo 煤nico que lo diferenciaba de sus 鈥渃ompas鈥 era una habilidad superior a la de ellos para pintar. Y esa habilidad, como la vida de todos ellos, estaba incuestionablemente al servicio de la iglesia. Chal铆o pudo haber sido el modelo del 鈥淛uan鈥 de la canci贸n 鈥淭ata Dios鈥 de Valeriano Trejo cuando dice con voz triste y fe como la de Job: Voy a regalar la siembra / Tata Dios as铆 lo quiere / Y con Tata nadie Juega. 驴Eran parientes Chal铆o y Miguel? Dif铆cil saberlo. No hace falta mucha imaginaci贸n para construir un parentesco en el retrato de familia en donde mira a la lente con un gesto de impaciencia, como si le apurara regresar al estudio antes de que las pinturas se le secaran en la paleta. 驴Eran s贸lo paisanos alte帽os? Qu茅 importa. Los declaro hermanos. Todos esos alba帽iles, yeseros y pintores se confesaban dos veces a la semana (o pecadores fuera de serie, o poseedores de una v铆vida imaginaci贸n... como artistas que eran) y a diario comulgaban en misa de seis, como si las ofensas al Alt铆simo fueran dormirse entre el ripio, holgazanear sobre los andamios o trozar con la media cuchara el hilo de una plomada reci茅n puesta. Se declaraban incondicionales de la Guadalupana y compart铆an un car谩cter鈥 digamos que disparejo. Recuerda su hija Paquita: 鈥淗ablaba solo, lo o铆amos hable y hable, a veces enojado, lo que estaba haciendo no le parec铆a, y dec铆a 鈥楴o, no, no. As铆 no鈥. 脡l no soportaba los aprendices, mucho muchacho muy joven quiso aprender, a C茅sar Ram铆rez en cambio s铆 lo ense帽贸, 茅l aprendi贸 sin que Chal铆o cobrara por sus clases [...] Prefer铆a relacionarse con la gente sencilla, recib铆a invitaciones a comer de parte de familias acomodadas del pueblo, pero 茅l no se sent铆a a gusto鈥. Y supongo que ya habr谩 intuido el lector que en materia de dinero Chal铆o no ped铆a lo que uno supone justo. Es m谩s, parece que a nadie informaba el precio de sus obras salvo a los compradores, que nunca se quejaron. Dicen sus bi贸grafos que pod铆a estar d铆as enteros sin salir de casa, 鈥減intando 12, 15, 18 horas al d铆a para sacar adelante sus compromisos con el nivel de eficiencia y calidad que lo caracterizaba [...] Como un pintor hecho a s铆 mismo, autodidacta puro, inventivo, pragm谩tico, siempre fiel a sus creencias t茅cnicas y tem谩ticas, respetuoso conocedor de sus carencias y osado con sus habilidades, Rosal铆o Gonz谩lez nunca enga帽贸 a nadie鈥. No le gustaba que otros le ayudaran en la preparaci贸n de los lienzos y tampoco utilizaba pinturas comerciales. En Guadalajara compraba la materia prima. El mismo preparaba la tela y la colocaba en los bastidores; luego mol铆a los pigmentos con una piedra de mano para que la pintura tuviera las tonalidades precisas. 鈥淟as im谩genes de la Virgen y los Santos las sacaba de revistas, estampas y cromos que le hac铆an llegar de distintas partes del mundo, a las que les imprim铆a su estilo. Gust贸 mucho de obtener sus modelos de gente del pueblo; en Tepa utiliz贸 para uno de sus cuadros a un viejito limosnero. En la alegor铆a Ofrecimiento de la Parroquia de Jalostotitl谩n, la modelo de la entrega de la parroquia fue una joven de la localidad, y en el 贸leo La Asunci贸n de la Virgen los angelitos son ni帽os de Jalos. Muchos modelos los inventaba. Chal铆o no sab铆a historia del arte, pero tuvo mucha facilidad para adaptar estampas imaginarias y reales, o que ve铆a en las revistas que le proporcionaban鈥. Su otra pasi贸n fue la fotograf铆a. En 1911 estableci贸 Foto Lux, empresa que adem谩s de permitirle una vida c贸moda, le someti贸 a un 鈥渁prendizaje lum铆nico, figurativo, objetual, compositivo, en una palabra, fotogr谩fico鈥 que posteriormente traslado 鈥渁 sus pinturas de diversos formatos para bien y para mal鈥, pues si bien en su pintura sobresale la perspectiva, algunas son como 鈥渇otograf铆as de estudio largamente posadas鈥. Otro estudioso dice: 鈥淐iertamente no se descubre en la obra de Chal铆o una t茅cnica que lo clasifique como un acad茅mico de la pintura, m谩s bien tiene el color de un credo que quiere profesarse con los medios que dispone logrando bellas composiciones鈥. El de Jalos no fue s贸lo pintor de iglesias. Tambi茅n se dedic贸 a lo familiar, 鈥渄esde el embellecimiento de los recintos familiares tomando como modelo las formas del neoclasicismo hasta la pintura de personajes de las familias. Moldea estucos para adornar las casas, pinta piezas de ornamentaci贸n para las salas. Es 茅l un autor que pone su arte al servicio de la piedad familiar, reproduciendo im谩genes que hasta la fecha tienen en exposici贸n a la veneraci贸n familiar. Cada expresi贸n de un Cristo, de la Sant铆sima Virgen mar铆a, sobre todo bajo su advocaci贸n de nuestra Se帽ora de la Asunci贸n muestran el esp铆ritu del pintor. [...] La obra de Chal铆o es profundamente religiosa, es el artista que rasga los cielos para que baje a la tierra lo divino鈥. Chal铆o muri贸 el 24 de noviembre de 1958 en Jalos, a la edad de 66 a帽os, 鈥渄espu茅s de soportar con cristiana resignaci贸n [...] una trombosis cerebral [sin que] ning煤n cuidado m茅dico ni medicina [lograra] levantarlo de su postraci贸n鈥. Poco antes de rendir cuentas a su creador, y ya enfermo y cansado, el pintor decidi贸 que no morir铆a sin dejar su huella en 鈥渟u querido pueblo de Tecua y, con grandes trabajos, decor贸 su templo de oro falso y lat贸n especial alem谩n y la capilla de Santa Ana鈥. Adem谩s de los innumerables trabajos como el de Tecua, los 鈥渇amiliares鈥 y la fotograf铆a, 鈥渓a obra mural y de gran formato del jalostotitlense incluye m谩s de 130 piezas, algunas de excelente manufactura, realizadas entre 1932 y 1955, en veintitr茅s a帽os de intenso trabajo鈥. Hay obra suya en recintos de Pegueros, Tepatitl谩n, Guadalajara, Tlacuitapan, Cd. Guzm谩n, Zamora, San Juan de los Lagos, Jacona, Tamazula, Ting眉ind铆n, Jalostotitl谩n, Brise帽as, La Barca, San Pedro Caro, el Distrito Federal y Papantla, en cuyo templo de Nuestra Se帽ora de la Asunci贸n nos dej贸 una serie de cuatro grandes murales al 贸leo de 13 metros cuadrados cada uno con otras tantas escenas b铆blicas: Las bodas de Can谩; La muerte de Nuestro Se帽or San Jos茅; El Ni帽o Jes煤s ante los sacerdotes del templo y el Taller de Nazaret. Fueron comisionados en 1949 por el p谩rroco Pedro Honorico cuando Chal铆o Gonz谩lez era ya uno de los m谩s reconocidos pintores de arte sacro de M茅xico. Profesor 鈥 investigador en el Departamento de Ciencias Sociales de la UPAEP Puebla. 20/01/10 Si desea recibir la columna en su correo, env铆e un mensaje a: [email protected]
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